Prever con autonomía
Acontecimientos imprevistos, como enfermedades o accidentes, pueden hacer que de repente ya no pueda tomar sus propias decisiones. En tales situaciones surgen preguntas importantes: ¿quién gestiona mis asuntos? ¿Quién toma decisiones médicas o se ocupa de las cuestiones económicas?
Con un poder preventivo establece claridad a tiempo y garantiza que una persona de confianza pueda actuar según su voluntad. Sin esta previsión, puede ser necesario designar judicialmente a un representante legal, incluso en contra de su deseo inicial.
Redacción individualizada y seguridad jurídica
Un poder preventivo debe adaptarse siempre a su situación personal. Los formularios generales suelen ser insuficientes para abarcar todos los aspectos relevantes o expresar sus deseos inequívocamente.
- Disposiciones autónomas para situaciones de emergencia
- Evitar una medida judicial de representación y apoyo
- Redacción individualizada y adaptada
- Determinación clara de las facultades de decisión
- Elaboración vinculante y jurídicamente segura
